Después de un largo silencio…
Duele el corazón
la ausencia de palabras,
la lacra de los silencios
ajenos,
premeditados.
Como garras que atenazan
el alma o las manos,
las ganas de escribir.
El deseo del verso antiguo,
de los folios manchados
frente a la angustia
del odioso blanco.
***
I
***
El eco de la verdad
ya conocida,
sobrecogedora,
ahora reconocida.
La razón, el motivo.
Saber cierto
lo que hasta ahora
fue un deseo del alma,
callado, silente,
fe profesada fervientemente.
Abrir los ojos de nuevo,
ver un corazón abierto,
latente,
que marca un ritmo
pausado, casi eterno,
que habla con voz queda
de otro corazón asustado,
que en otro pecho suspira,
callado, inerte.
Y ya no dudar más,
ni un momento,
que lo que una vez
fue firme creencia,
hoy es verdad demostrada,
paradigma de lo evidente,
dulce obviedad
que nace de un tenue beso.
Inspirado por: “Todo se transforma” - Jorge Drexler