Fontana
Suelo sentarme frente la fuente a esperar las mareas… siempre estático observando las crecidas que forman ríos al desbordarla. Rios que arrasan con todo lo que había su paso, inundando todos los huecos y arrastrando todas las piedras… limpiando de arena y sal el camino acercando a las mañanas un frio húmedo que quiebra los huesos. Pero donde hay agua hay vida… en el cauce cientos, miles de pequeños seres corriendo de un lado a otro, mentes colmena siguiendo el rio, entrando en él y saliendo por la orilla opuesta en las zonas menos profundas… durante la noche despiertan otros, acercándose por voluntad propia a las telarañas que hay bajo las piedras más oscuras, dejando que las gotas de humedad condensada inunden sus cuerpos y reflejen la luz descompuesta sobre la roca…
A la mañana siguiente vuelta a empezar… coches en las calles atestadas de gente, desplazandose a pie de un lado a otro sin dirección aparente y al llegar la noche las luces de los bares, discotecas y antros para beber sin sed reclaman su presa hasta la madrugada…