Cuando duermes…
En los rincones de las estanterías, el fondo de los armarios, sobre las repisas… podemos verlos cada día, quietos, inmóviles, observado cada movimiento con pasividad durante el día… pero al caer la noche, tan sólo cuando estás dormido cobran vida.
Tristes perros de tela se elevan sobre sus cuatro patas, abejas anaranjadas y sonrientes baten sus alas por toda la habitación mientras un cerdo de barro con sombrero egipcio observa el cuadro… el oso con malas pulgas se aparta a un rincón mientras el feliz asno comienza su baile, junto a él, la cola de cuerda de un ratón de madera tiembla y él se pregunta cómo ha llegado hasta aquí desde tan lejos…
- “Hola señor burro… que hago aquí?”
- “Cuidar el sueño de aquel alienígena…”
Se acerca al borde con sus ruedas, también de madera…
- “Porqué duerme y nosotros no?”
- “Sabe que le cuidamos”
Rueda hacia el cerdo…
- “Hola señor…”
- “oink!”
- “Habla mi idioma?”
- “Si, pero no reconozco tu acento…”
- “Soy de muy lejos… creo”
- “Lo eres, ya lo veo…”
- “Cual es tu funcion?”
- “NUESTRA función… si, lo sé… él cuida de nosotros y nosotros cuidamos de él”
Contúa deslizándose hacia el perro… y hacia el oso… todos la misma respuesta… pero el pequeño ratón busca algo más… algo que no va a encontrar en las palabras, la razón de esa variopinta colección… noche tras noche al despertarse…
Hasta que un día no preguntó… y todos fueron a hablar con él…
- “Después de tanto tiempo deberías saber porqué seguimos aquí”
- “Sí, porque nos quiere…”
- “y le pagamos igual…”
Es por eso que nunca duermo…